A Dios rogando

Los asesinatos de estudiantes y profesores en Florida por parte del confeso Nikolas Cruz, de infancia atormentada y con conexiones políticas, han sido recibidos por numerosos políticos estadounidenses con comentarios que hablan de sus rezos por las víctimas o, en la mejor de las hipótesis, propuestas para que se dicten nuevas leyes que ya se sabe que no tendrán futuro legislativo. 
Esta lista que publicó el New York Times en octubre pasado tiene dos lecturas. La primera columna que acompaña a diez congresistas y a diez senadores estadounidenses se refiere a las buenas intenciones religiosas por parte de estos políticos, dispuestos a elevar plegarias al Altísimo por las víctimas de la masacre de Las Vegas. La segunda columna, que es la que les lleva a la lista, es la de los donativos recibidos desde las arcas de la Asociación Nacional del Rifle (NRA) que los sitúa entre los respectivos diez primeros.
El teatro se repite y ahora hasta el presidente Trump, devoto creyente, ha hablado de sus oraciones (como suena) por las víctimas de este octavo suceso con víctimas en lo que va de año (con y sin víctimas son dieciocho). Durante su campaña para llegar a la presidencia, Trump recibió de la NRA 21 millones de dólares y ha tenido intervenciones importantes en eventos organizados por la NRA.
No se crea que es excepcional. Estos dos gráficos muestran los que más recibieron durante la campaña de 2016. Seguro que todos han rogado a Dios por el alma de los asesinados.
Dinero a favor y dinero en contra. Increíble que los datos, dentro de sus fluctuaciones de una fuente a otra, se conozcan (es uno de mis argumentos para admirar y envidiar al sistema estadounidense, cosa que me encantaría poder hacer, y por los mismos motivos, en otros sistemas europeos). En su discurso ante la NRA, ya como presidente, Trump insistió en la defensa de la Segunda Enmienda a su Constitución, que permite el uso de armas para la autodefensa. No está tan claro que lo permita para el asesinato. Pero eso son peccata minuta. Las armas no matan: matan los hombres, como ya decía el presidente Reagan, también amigo de la NRA. Así que el problema es la salud mental de los asesinos o, si procede, la religión de los mismos. O la inmigración. Seguiremos rezando.
(Aquí algunas reacciones de supervivientes a la “oraciones y condolencias” recibidas)
(Añadido el 21: Los datos estadounidenses sobre donaciones se refieren a donaciones públicas, lo cual no excluye, como en España, el uso de “cajas B”, donaciones bajo manga, “discretas”. Casos  de “dinero oscuro” haberlos, haylos)