De relatos y otras novelerías

“Con frecuencia se dice que falta un relato de España. Confieso que el término relato, tal como ahora se utiliza, me resulta incómodo y hasta antipático. Por supuesto no tanto como empoderamiento, que ya es el colmo. Pero relato, en este nuevo sentido, es un término de moda, útil sobre todo por su imprecisión”. Me gusta este artículo de Francesc de Carreras que comienza con la cita que acabo de hacer y que comparto.
Suponiendo que los independentistas hayan conseguido un buen “relato” (mezcla, como todos -dice-, de verdades y falsedades), la solución (si es que se trata de un problema) no es oponerle otro relato y recurrir a los 500 años y a lo que haga falta. Eso sería mantener el problema indefinidamente porque relato contra relato, dependerá, como dirá Humpty Dumpty a Alicia, de quién tenga el poder y, en este caso, el poder de Madrid no tiene paralelo al poder de Barcelona (prescindiendo de la broma de Tabarnia, que incluye en su definición, a Barcelona). Baste ver que el Partido Popular puede seguir siendo el partido más votado en España y el menos votado en Cataluña. Estamos donde estábamos.
Como es posible, y hasta probable, que no haya solución, es decir, que no se trate de un problema,  y que sea una “misión imposible“, habrá que buscarle un nombre al asunto que, de nuevo Ortega, habrá que aprender a “conllevar”.