Riesgos mundiales

El Foro de Davos es un encuentro anual en el que se mezclan eventos sociales y discusiones serias. Uno de los productos que vale la pena de seguir (más allá de reportajes sobre políticos excéntricos, propuestas retóricas y discursos para la galería -de sus respectivos países de origen-) es su informe sobre riesgos mundialesque este año alcanzaba su decimotercera edición. Ha habido algunas recensiones interesantes, sobre todo recordando la presencia del “America first” proteccionistaen un contexto librecambista, es decir, la presencia de un líder ante “el mundo que él insulta”. Pero hay alguna referencia más, sobre todo teniendo en cuenta de qué público se trata y que, por orden de importancia, serían los grandes empresarios, algunos líderes políticos, los necesarios compañeros de viaje y, finalmente, los apropiados intelectuales orgánicos dispuestos a dar la versión que mejor encaje con los intereses de los anteriores. Sin embargo, no siempre las cosas van en esa dirección. O tal vez sí. Veamos.
Me refiero a la lista de tales riesgos según la probabilidad de que ocurran y según el impacto que pueden tener sobre el funcionamiento del sistema mundial que, no hace falta ser muy avispado, se concreta sobre todo en el sistema económico mundial.
Si se juntan ambos criterios y se busca qué riesgos son, al mismo tiempo, más probables y con efectos más visibles, aparecen con claridad los que tienen que ver con el clima: los hechos climáticos extremos, desastres naturales y el posible fracaso en la mitigación y adaptación al cambio climático (sic: dan por supuesto que el cambio climático es una realidad que hay que reducir y a la que hay que adaptarse). Parece que de estos riesgos se derivan otros, como las migraciones originadas por los efectos del calentamiento global.
En un lugar preeminente en cuanto a probabilidad, aunque su impacto sea menos evidente, están los riesgos asociados con los ciberataques y, mucho menos impactantes, los fraudes y robos de datos. Lo de los ciberataques ha estado en los medios en los últimos tiempos, desde los producidos durante las elecciones estadounidenses que llevaron a la victoria de Trump (o a la derrota de Clinton) hasta el procés catalán. Cierto que, desde Rusia, se ha negado tal participacióny cierto también que la opinión pública europeano acaba de creerse tales riesgos (como tampoco se creen, a efectos prácticos sobre todo, los del cambio climático). Pero estos intelectuales orgánicos del Foro los dan no solo como riesgos reales, sino, encima, como muy probables y muy peligrosos. Y no son los únicos, como se sabe, en concreto en lo que se refiere a los ciberataques, habiendo opiniones, por ejemplo en el Reino Unido, que se preguntan no tanto “si” se van a producir, sino “cuándo” se van a producir.
Lo que resulta curioso es que, entre los diez primeros riesgos tanto en probabilidad como en impacto, los estrictamente económicos sean una minoría o, en todo caso, ocupen un puesto muy secundario. Las razones pueden ser muy variadas: desde la posibilidad de que una crisis económica siga siendo una amenazademasiado evidente como para mentarlaen un Foro como ese (sería mentar la bicha) o porque, en efecto, tales riesgos estén ocultados por la constatación de un crecimiento a escala global. Un artículo de Christine Lagarde, directora del Fondo Monetario Internacional, publicado por las mismas fechas, viene en nuestra ayuda. Gracias a ella sabemos que, aunque hay diferencias dentro del sistema mundial y la desigualdad sigue siendo un problema, el crecimiento está garantizado, pero… Y ahí viene el pero: la corrupción y el cambio climático no conocen fronteras y hacen que el optimismo sobre el crecimiento tenga que ser matizado. Y muy matizado.
La corrupción no se refiere a la llamada “corrupción mosquito” en la que un “amiguito del alma” recibe unos regalos del corruptorde turno. Se trata de la “corrupción dinosaurio”, ese movimiento enorme de dinero desde las arcas públicas a los bolsillos privados y, de ahí, a paraísos fiscales de los que algo debe de saber el Fondo. O debería saber. A veces, esa “corrupción sin fronteras” va directamente de las arcas públicas a los paraísos fiscales de modo que los ladrones puedan irse de rositas (algún caso hay, y se conoce, en el que el ladrón aprovechaba viajes oficiales para hacer una escapada a ver crecer su dinero plantado en bancos complacientes).
Sobre el cambio climático, ese supuesto invento chino contra Estados Unidos, parece que hay acuerdo: es más que un riesgo. Cuidado, pues.

(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)
(Añadido el 20: un trabajo sobre los asistentes a Davos y los divergentes significados que tiene su evolución)