Nacionalismo espurio

Se trata de

some half-baked, spurious nationalism cooked up by people who would rather find scapegoats than solve problems is as unpatriotic as an attachment to any other tired dogma of the past

Antes de seguir, piense a qué nacionalismo se está refiriendo el autor de este discurso. Hay varios candidatos posibles. Para algunos, todos los nacionalismos (estatales y subestatales, Estados a la búsqueda de su nación y naciones a la búsqueda de su Estado) encajan en esta descripción.
Atención, respuesta: se trata de un discurso de John McCain y se refiere al nacionalismo que, desde el poder, se estaría difundiendo en los Estados Unidos. Nacionalismo no-patriótico.  Naturalmente, todo buen nacionalista negará que su nacionalismo encaje en esa descripción. Viene en el guión, más o menos dogmático. Y el uso de chivos expiatorios es particularmente importante: permite que afloren sentimientos al ofrecer un objeto para la agresividad que produce la frustración que, esta, no necesariamente tiene que ver con la Nación o la Patria. Irresponsabilidad narcisista, al fin y al cabo.
Si se apura, ese nacionalismo explica por qué se produjo el Brexit contra toda advertencia más o menos racional sobre sus efectos negativos que, por supuesto, negaban los partidarios de la salida. Triunfó el sentimiento, como suele suceder.
Mi problema es: ¿hay nacionalismos que no sean espurios? Respuesta estándar: sí, el propio. Sucede como con las religiones: son las demás las que son falsas.
Lo que sí está claro viendo el Brexit e imaginando lo que puede pasar con otros casos nacionalistas como el estadounidense es que con el recurso al nacionalismo se corre el riesgo de cometer errores graves que afecten, en particular, a los vulnerables de la respectiva sociedad (no a los que están en posiciones seguras). Tiene, eso sí, la ventaja para el que lo provoca que, al ser básicamente emocional y con recursos a “dogmas del pasado”, permite una más fácil manipulación de los crédulos seguidores entusiastas. Pero es inútil predicar estas cosas a los creyentes. Nadie es responsable de nada.