Arma a tu enemigo como a ti mismo

El artículo viene en dos partes
En una vemos cómo el ejército de los Estados Unidos sigue hiper-armándose y no con mucho éxito precisamente (“America’s troops are out everywhere and winning nowhere, a problem America’s “winningest” president, Donald Trump, is only exacerbating”). 
En la otra se nos recuerda la cantidad de armamento estadounidense del que no se conoce su situación actual, amén de armas relativamente sofisticadas que ahora están en manos de sus “enemigos”. Cómo han llegado a manos del DAESH es algo que el artículo no acaba de aclarar.
Junto a eso, está que el “complejo Frankenstein” ha seguido produciéndose: entregas armas al enemigo de tu enemigo (talibanes o Al Qaeda en Afganistán, como caso más conocido) y, de repente, se convierten en tu enemigo, manteniendo tus armas, claro. Solo que ahora las usan contra ti que para algo estás en su territorio.
Es más que probable que también haya contrabando, venta ilegal de armas estadounidenses a declarados enemigos del gobierno de los Estados Unidos. Se paga con dinero incautado en bancos conquistados, petróleo, materias primas y “acuerdos bajo manga”. Pero el capitalismo tiene esas cosas: en ningún lugar se dice que el beneficio (y la acumulación de capital) se tenga que conseguir mediante obras misericordiosas de impolutas ONG (aunque también se hace, pero esa es otra historia).
Y como ya mostró el “Irangate” o “Irán-Contra” en tiempos de Reagan, no se excluye el armamento entregado ilegalmente desde el gobierno a contendientes entre los que aparece algún enemigo propio o que podría serlo o que tiene algo que nos interesa. Los caminos del Señor son insondables.