Linchamiento

No hace mucho recibí un vídeo en el que se veía cómo una turba enloquecida rodeaba a una mujer hasta que uno de ellos le disparaba un tiro. Tal y como fueron los comentarios, se convirtió en un caso más de islamofobia ya que el vídeo mostraba la barbarie de estos musulmanes (árabes, supongo).
Linchamiento es la ejecución sin proceso por parte de más de tres personas por crímenes reales o supuestos o por la mera pertenencia a un grupo etiquetado como despreciable. Los tales crímenes suelen ser robo, violación, asesinato y… posición social y suelen mostrar un vacío de autoridad “legítima”, frustraciones colectivas o determinadas ideologías del odio (al diferente).
Ignoro de qué iban los motivos del brutal asesinato del vídeo en cuestión. Serían ganas de especular. Pero sí sé que son actos que se dan en muchos otros países. Así, a vuelapluma, Brasil, Venezuela, México, la India, Bangladesh, Indonesia o Bolivia. En algunos casos, quemando vivo al “ajusticiado”.
¿Es eso todo? Pues no. Y el mismo nombre del delito tendría que hacernos pensar. La Wiki da una pista:

La palabra tiene su origen en el vocablo inglés lynching, al parecer originado a partir del apellido irlandés Lynch. Existen dos teorías al respecto. La primera, que se debe a James Lynch Fitzstephen, alcalde de Galway (Irlanda) en el siglo XV, quien se hizo famoso cuando en 1493 hizo ahorcar a su propio hijo tras acusarlo del asesinato de un visitante español.12​ La segunda teoría se refiere a Charles Lynch, juez del estado estadounidense de Virginia en el siglo XVIII, quien en 1780 ordenó la ejecución de una banda de lealistas sin dar lugar a juicio.

En todo caso, los Estados Unidos tienen una notable tradición en tal delito. El último, frustrado, lo he leído hoy (no hay vídeo). En el texto que cito se hacen algunas consideraciones que muestran que tampoco ahí se trata de un asunto sencillo (como algunos espectadores del vídeo “musulmán” pretendían) y, sí, parece que con el presidente Trump, tales delitos han aumentado en los Estados Unidos. Racismo, básicamente, pero también homofobia, amén de los robos, violaciones y venganzas propias de la judeocristiana ley del Talión.