Ex-guerrilleros

En las elecciones colombianas, los ex-guerrilleros de las FARC no han llegado ni al 1% de los votos. Tendrán, eso sí, los escaños (curules) que les asignó el tratado de paz. Pero hay más cosas a subrayar.
Uno, que ha bajado la abstención. Sigue siendo muy alta para lo que se supone que es un voto tan importante como el del congreso y el senado, pero bajó. Algo más de interés, pues.
Dos, que ese interés se ha concretado en una victoria del uribismo (la derecha, para entendernos) que fue contrario a los acuerdos de paz con las FARC. En general, la derecha duplicó a la izquierda.
Y tres, que de cara a las próximas elecciones presidenciales, Gustavo Petro se presenta como el más probable vencedor. Petro fue guerrillero en el M-19, que también tuvo su proceso de paz y su transición a la democracia. No es la primera vez que contienden por un cargo a ese nivel y ya llevan tiempo ocupando puestos, por ejemplo en la alcaldía de Bogotá. ¿Proceso de paz más meditado? ¿Mejor planteamiento por parte de los ex-guerrilleros? ¿Menor rechazo social al modo con que se dejaban las armas? (Conocí en 1996 a algunos de aquellos ex-guerrilleros, algunos asesinados después de la reinserción probablemente como venganza por muertes ocasionadas por el M-19, y, ya en el 2000, paseé por Bogotá acompañando a alguna de ellas, eso sí con guardaespaldas y eso que aquel proceso de paz había terminado hacía ya tiempo).