Adivinanzas

Los resultados de estas elecciones en Italia se enmarcan en una tendencia general en Europa hacia la fragmentación de sus electorados. Se sabe quién ganó como partido (5S) y quién ganó como coalición (sotto il cavaliere Berlusconi), todos ellos, en particular la Lega (antes Lega Nord), especialmente euroescépticos. Dos adivinanzas.
La primera es sobre en cuánto tiempo llegarán a acuerdos para formar gobierno ya que nadie tiene la mayoría suficiente para hacerlo solo y, en concreto, si tardarán más o menos de lo que han tardado en Alemania para llegar a acuerdos que permitan la Gran Coalición, en este caso no euroescéptica.
La segunda, siempre sin salir de Europa aunque tal vez sí de la Unión Europea, cuánto tiempo va a durar la coalición en el Reino Unido entre los unionistas de Irlanda del Norte y el partido conservador de Theresa May. Tienen intereses contrapuestos en lo que respecta a la frontera aduanera con Irlanda (la del Sur, con perdón).
Aunque no lo parezca, los tres asuntos están relacionados, pero no solo por las respectivas fragmentaciones electorales que permitían en otros tiempos una cómoda alternancia de los partidos mayoritarios o, incluso, una larga estancia en el poder de uno de tales partidos. Lo que los relaciona es la inestabilidad de la Unión Europea por más que Alemania y Francia, es decir sus respectivos gobiernos, se conviertan en paladines de profundizar en la misma. Pero incluso estos tienen vigilantes del tipo AfD o Front National que no van a ayudar mucho a los entusiasmos europeístas si, encima, en Italia llegan al gobierno los euroescépticos y, en Inglaterra, no consigue una salida airosa, en una situación interna parecida a cuando, en España, gobernaba el PP con el apoyo de Convergència, el partido de Jordi Pujol, hoy el de Puigdemont.
Tiempo al tiempo.