Lo normal no es extraordinario

“Normal” es una curiosa palabra. Puede significar “lo que debe ser” (implicando algún tipo de ética o moral) o, sencillamente, “lo más frecuente”. Es en este sentido que la uso en este post. Y me refiero al escándalo formado en torno a la intervención de Rusia en las elecciones estadounidenses o en el “procés” catalán con todos los ingredientes del teatro: afirmación, negación, prueba. Y en Alemania. Pero un recorrido por los enlaces de este artículo de Jan Oberg (lo recomiendo) hace ver hasta qué punto esos comportamientos han sido “normales” por parte también de los Estados Unidos, interviniendo en otros países, sembrando noticias falsas, promoviendo hechos que pudieran manipular a la opinión pública. Nihil novi sub sole, nada nuevo. Normal. Nada extraordinario. Como es normal la credulidad con que se reciben algunas noticias (en pocos días, sin ir más lejos, entraron varias falsas atribuciones de un texto sobre el mal funcionamiento de un país y su democracia, España en este caso. El texto era de 2012 y ahora se daba equivocadamente como nuevo y como firmado por un dibujante recientemente fallecido).
The Economist proporciona este gráfico sobre las intervenciones rusas. Seguro que existe un gráfico sobre las intervenciones estadounidenses, pero no lo tengo.

(Añadido el 5 de marzo: Newsweek recoge la acusación del gobierno ruso según la cual los Estados Unidos estarían interviniendo en la actual campaña electoral rusa. Déjà vu)