El poder desgasta. La oposición, más

Un artículo sobre Venezuela intentando explicar por qué, con una situación general tan catastrófica, el gobierno puede pensar en ganar las próximas elecciones presidenciales como ha ganado las locales.
La situación se recoge con detalle y sin necesidad de achacar al gobierno ni un céntimo de responsabilidad (pero tampoco cayendo en el facilón recurso a la “conspiración del imperio y sus lacayos”). Simplemente, constata. Y se podrían añadir más datos en un país cada vez más desigual y desabastecido, incluyendo la mala gestión de su ingreso principal, el petróleo de PDVSA.
La razón básica para este (probable) futuro triunfo del gobierno está no en la situación deplorable ni en la (posible) mala política para afrontarla si no es que la ha causado, sino en la oposición. Cada vez más dividida, centrífuga. Era un instrumento para ganar elecciones, pero el gobierno ha cambiado las reglas del juego y hasta es posible que (sucede en las mejores familias, como los Estados Unidos) que se puedan albergar sospechas sobre los sistemas de recuento de los votos y demás formas de fraude electoral (censos, gerrymandering, candidatos y demás). 
La democracia no es el gobierno de quien posee la razón y la verdad. Es la posibilidad de cambiar de gobierno si éste lo está haciendo mal. Pero para eso necesita de una alternativa creíble para que el ciudadano pueda probar otros modos de gestionar la res-pública. Si, encima, esa alternativa es silenciada con políticas contrarias a la separación de poderes (como se comenta en el artículo), pues miel sobre hojuelas. 
¿Perspectivas de futuro? Negros nubarrones. Y si todo es cosa del “imperio y sus lacayos”, lo están haciendo rematadamente mal: la oposición no es alternativa.
(Añadido el 7: A mi escala local (Comunidad Autónoma, varios ayuntamientos), son los gobiernos los que andan divididos, aunque su oposición deje mucho que desear)