Conspiranoides del mundo entero, uníos

Porque igual tenéis razón. Por lo menos, eso, y la fuerza que podéis tener, es lo que termina documentando el conjunto de documentos que dieron a conocer ayer el The Guardian y el Bureau of Investigative Journalism. Tratan del dinero que invierten grandes empresas para infiltrarse e intentar “orientar” diversos movimientos sociales que no encajan con los intereses de aquellas. Hay de todo y, como era de esperar, entre los “investigados” están los que niegan el cambio climático y los que critican la ocupación israelí de Palestina (esto último no sé cómo encaja con lo de las empresas, pero sí encaja con movimientos sociales, centros de poder y alarmas varias)
Es un mundillo del que es difícil, por definición, tener información fiable: es subterráneo aunque el dinero venga de “muy arriba” y, en algunos casos, incluso aparezca en los limpios estados de cuentas y balances de dichas empresas. Pero tiene sentido: defienden sus intereses y el de sus accionistas, que es el fin primordial de toda empresa. Como los gobiernos: pueden predicar contra el cambio climático y firmar todos los tratados internacionales que haga falta mientras no mueven un dedo en el campo en el que sus intereses están. Y están donde sus financiadores (que viven en el corto plazo de su próxima junta de accionistas, aunque con excepciones), pero también donde sus electores, que están dispuestos a predicar la importancia de un tema… siempre que no les afecte en su quehacer diario. Hace poco leí (y ahora no encuentro la cita) la producción de CO2 que suponían los viajes en avión de los contrarios a las emisiones de CO2.
Reconozco que en los medios españoles que veo, escucho o leo, más que estos temas, han preocupado otros, en particular los referidos a la campaña electoral en Cataluña, el tamaño del esfínter de un candidato o el carácter de puta de otra candidata, otras descalificaciones más o menos barriobajeras entre candidatos, evidentes contradicciones entre candidatos del mismo partido, recursos leguleyos fantasiosos sobre excepciones a la aplicación de la ley (que será ilegítima, pero es la que hay), despejes a córner, sentimentalismos y demás asuntos que no tienen nada que ver con lo que se está discutiendo: quién va a gobernar para hacer qué (y en el caso que se diga esto último, aplicación contradictoria de fantasías adicionales). Esto sí que son noticias (cercanas, impactantes, dramáticas, entretenidas, personales, teatrales) y no lo que cuentan los de Bureau que a quién le importa. Demasiado abstractas, lejanas, invisibles -sin imagen posible-, constantes -no puntuales- y, por lo visto, sin importancia. Pues paciencia.