Las calles no son las urnas

Los españolitos que vienen al mundo recordarán las masivas manifestaciones callejeras contra la participación de su país en la invasión de Irak y su previsible desestabilización posterior. Fueron manifestaciones multitudinarias, como nunca se habían visto, contra el gobierno que había decidido hacerse la foto en las Azores con los otros tres, algunos de ellos acusados en su país por tal delito, como Blair, Bush y Barroso. En clave local, el partido del presidente español, Aznar, tenía “al mundo” en su contra. Las manifestaciones españolas destacaron por encima de las producidas en el resto del mundo. Pues bien, dicho partido, el Partido Popular, tuvo sonadas victorias electorales de inmediato, probando, como tendría que ser sabido, que una cosa son las calles y otra las urnas.
El caso reciente de Venezuela, descontados los “amaños” contables realizados en el recuento de los votos para la elección de gobernadores (en particular en Bolívar), es otro ejemplo: las calles que parecían mostrar el peso de la oposición (la MUD) han dado paso a un nuevo triunfo del oficialismo de Maduro. Casi por definición, hay más electores que manifestantes, razón por la que no tiene mucho sentido tomar a estos últimos como indicador de una situación de mayoría o minoría, aunque sí de entusiasmo o desencanto. La oposición esta(ba) entusiasmada, pero no contaba con los que no participaban en las manifestaciones callejeras y que ahora han votado.
Si este principio tiene algo que ver con lo que está sucediendo en Cataluña y (el resto de) España, está por ver. Pero sí puede estar detrás del interés de unos y el desinterés de otros por convocar unas elecciones en los respectivos territorios. El gobierno de Cataluña no parece estar interesado en elecciones locales mientras que el Partido Popular las fomenta, con reticencias en el PP catalán,… mientras evita elecciones generales en el ámbito del Estado. Ciudadanos está por elecciones en ambas circunscripciones ¿Y el Partido Socialista?¿Mediador?
(Añadido el 25: Manipulaciones de TVE, la televisión gubernamental central, que parecen estar a la altura, según dicen, de las de TV3, la televisión gubernamental catalana, pero que no conozco)